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Cortado en nuestro taller, desde 1961

Madera a medida

Madera de verdad, cortada a tu medida: tableros alistonados, contrachapados o rechapados, de roble, pino, haya, iroko…, para cuando lo que quieres es sentir la madera. Elige el tipo de tablero, el grosor y las medidas de cada pieza, y tienes el precio al momento.

Si tu pieza lleva taladros, rebajes o formas, marca el mecanizado al final y adjunta tu plano.

  • Madera natural
  • Cortada al milímetro
  • Precio al instante
  • Mecanizado opcional
Piezas de madera natural de distintas especies y tonos

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3 Mecanizado (opcional)

El mecanizado se cobra por metro cuadrado de cada pieza, y una pieza de menos de 1 m² paga el metro entero.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no puedo elegir el material?

Porque aquí el material es el tipo de madera: un contrachapado es contrachapado y un alistonado es madera maciza. Al elegir la madera ya está elegido el material, así que no hay una segunda pregunta que hacer.

¿Qué grosor me conviene?

Depende de lo que vaya a aguantar y de cuánto vuele sin apoyo. Para una balda o un frente, entre 16 y 19 mm; para un tablero de mesa o una encimera de madera, el alistonado de 30 mm es el que más vuelo admite y el que mejor aguanta el lijado de los años.

¿La madera viene con algún tratamiento?

No: se sirve en crudo, lijada de fábrica. El aceite, el barniz o la cera se dan después, ya cortada, y conviene dar la primera mano por las dos caras antes de montar.

¿Puedo pedir taladros, rebajes o formas que no sean un rectángulo?

Sí: es el mecanizado, y se marca en el último paso del configurador. Adjuntas el plano —en DWG, DXF, PDF o JPG, o un boceto bien acotado— y lo cortamos con pantógrafo CNC.

El mecanizado se cobra por metro cuadrado de cada pieza, y una pieza de menos de 1 m² paga el metro entero. Lo ves en el resumen antes de añadir nada al carrito.

¿Qué medidas puedo pedir?

Cada pieza por su largo y su ancho, con un mínimo de 5 cm por lado y el máximo que permita la plancha de la madera que elijas. Fíjate en que ese máximo cambia con el sentido de la veta: la plancha tiene la veta en un sentido, y una pieza larga a contraveta puede no caber.

Tres maneras de comprar madera en tablero

La madera maciza no viene en planchas anchas: un tronco da tablas de veinte o treinta centímetros, y con eso no se hace una mesa. Por eso la madera se vende en tablero de tres formas, y cada una es una respuesta distinta a la misma pregunta: cómo conseguir una pieza ancha y estable que siga siendo madera.

  • Alistonado. Listones de madera maciza encolados de canto hasta formar la plancha. Es madera por todas partes —arriba, abajo y en el canto—, así que se lija, se cepilla y se vuelve a acabar tantas veces como haga falta. Es lo que se elige para un tablero de mesa, una encimera de madera o una balda que se vaya a ver por los cuatro lados.
  • Contrachapado. Chapas finas de madera encoladas en capas, cada una con la veta cruzada respecto a la anterior. Ese cruce es lo que lo hace estable: se mueve muy poco con la humedad y aguanta bien en piezas grandes y finas. En el canto se ven las capas, que hoy se dejan a la vista a propósito en mucho mueble de diseño.
  • Rechapado. Un alma de aglomerado cubierta por una chapa fina de madera natural en las dos caras. Por fuera es haya, roble o iroko de verdad —con su veta, que no se repite como en una melamina— y por dentro tiene la estabilidad y el precio del tablero. Es el que lleva canto: la cinta tapa el aglomerado que asoma al cortar.

La veta: por qué aquí se pregunta

En una madera la veta no es un dibujo impreso: es la dirección de las fibras, y decide dos cosas. La primera es cómo se ve: en una balda el dibujo suele correr por el lado largo, y en una puerta o un frente, en vertical. La segunda es cómo trabaja: la madera se hincha y se contrae a través de la veta y casi nada a lo largo, así que una pieza cortada al revés de lo que le toca puede moverse más de lo que esperas.

Por eso en esta sección eliges el sentido de la veta de cada pieza —si corre por el largo o por el ancho— y nosotros la sacamos de la plancha orientada así. Fíjate en que la medida máxima que se puede pedir cambia con esa elección: la plancha tiene la veta en un sentido, y una pieza larga a contraveta puede no caber.

Viene sin acabar, y eso es lo normal

Al contrario que la melamina, la madera se sirve en crudo: lijada de fábrica pero sin aceite, sin barniz y sin cera. El acabado se da después, ya cortada y montada, y es lo que decide el aspecto final y lo que la protege. Un aceite deja el tacto de la madera y se repasa cuando se apaga; un barniz la sella y aguanta mejor el agua y las manchas; una cera va bien en un mueble que no se moja. Cualquiera de los tres se aplica en casa con un paño o una brocha, y conviene dar el primero antes de montar, por las dos caras, para que la pieza no coja humedad solo por un lado.

Por qué solo se cantea el rechapado

Cantear es pegar una cinta al borde para tapar lo que hay dentro. En un tablero de melamina hay aglomerado, y en el rechapado también: por eso los dos llevan canto. En un alistonado o un contrachapado el borde ya es madera —maciza en uno, en capas en el otro—, y taparlo sería esconder justo lo que se compra. Se lija y se acaba como el resto de la pieza, y queda.

¿Y si no es un rectángulo?

Un tablero de mesa con las esquinas redondeadas, una balda con un recorte para esquivar una tubería, una tapa con el hueco para el pasacables: todo eso es mecanizado, y se pide aquí mismo. Marca la casilla al final del configurador, adjunta tu plano —un DWG, un PDF o un boceto a mano bien acotado— y lo cortamos con pantógrafo CNC. El mecanizado se cobra por metro cuadrado de cada pieza, y una pieza de menos de 1 m² paga el metro entero. Lo ves en el resumen antes de añadir nada al carrito.

¿Buscabas otra cosa?

Si lo que necesitas es un tablero de melamina —para el interior de un armario, una estantería o un mueble que vas a forrar—, se pide en tableros a medida: es más estable, más barato y viene ya acabado. Y si es una encimera de cocina o de baño con sus huecos, está en encimeras a medida.

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